¿Por qué "Brick's"?
Una mañana, Lucca se despertó y le dijo a su mamá: “Un trozo de ladrillo de la pared se me cayó en la cabeza.” Por el calor, la pared de su cuarto a veces se deterioraba un poco y la pintura se descascaraba. De alguna manera, de aquel momento sencillo, nació Brick (ladrillo, en inglés).
Desde entonces, Lucca se llamó a sí mismo Brick. Se convirtió en su apodo en la escuela, y se sentía increíblemente orgulloso cuando la gente lo llamaba así.
Nunca sabré exactamente qué significaba ese nombre para él. Pero, como su padre, a veces sentía que Brick era más que un apodo. Quizá era su identidad de superhéroe, una especie de máscara o armadura que lo ayudaba a enfrentar los desafíos añadidos que el autismo trajo a su vida.
Y qué superhéroe llegó a ser.
Lucca nos sorprendió a todos.
Destacaba en matemáticas y ciencias, y a veces bromeaba con sus compañeros porque había terminado un examen antes que todos. Lo vimos desarrollarse enormemente, sorprendiendo una y otra vez a sus padres, su familia, sus profesores, sus terapeutas y sus amigos con lo que era capaz de hacer.
Hay una historia que siempre me ha acompañado.
Una vez, su profesor de informática le dijo a una de sus terapeutas: “¿Sabías que está programando solo?”
La terapeuta respondió: “Sí, lo sé. Hace cositas aquí y allá.”
Su profesor contestó: “No, no lo entiendes. De verdad está programando. Hace cosas que ni yo sé hacer.”
Estaba aprendiendo solo.
Esos momentos nos hacían increíblemente felices y orgullosos a todos. Estábamos viendo a este niño extraordinario encontrar su propio camino, superar barreras y mostrarnos capacidades que nunca habíamos imaginado.
Padres, familia, profesores, terapeutas, amigos. Todos lo estábamos viendo crecer.
Y Dios también lo estaba mirando.
A veces, en mi fe y en mi duelo, me pregunto si Dios miró a Lucca, vio lo lejos que había llegado y todo lo que ya había logrado, y decidió que era hora de llevarlo de vuelta a casa.
No lo sé.
Lo que sí sé es que Brick nos dejó algo extraordinario.
Por eso la Fundación lleva su nombre.
Brick’s Foundation no se llama así solo en memoria de Lucca. Brick fue el nombre que Lucca eligió para sí mismo, un nombre que llevaba con orgullo. Para nosotros, hoy representa su fuerza, su individualidad, su extraordinaria capacidad de sorprendernos, y todo lo que nos enseñó sobre el autismo, el potencial y mirar más allá de los límites que otros imaginan.
Brick era Lucca. Y Brick’s Foundation es su legado.
Con amor,
Aloisio y Shirlei
Los padres orgullosos de Lucca







